LA CUARTERONA
ALEJANDRO TAPIA Y RIVERA
Un Espejo de la Hipocresía Colonial.Al adentrarse en las páginas de La Cuarterona, del ilustre Alejandro Tapia y Rivera, uno no se enfrenta simplemente a un drama romántico del siglo XIX; se enfrenta a una radiografía dolorosa de la conciencia colectiva puertorriqueña y caribeña.
Esta obra es, ante todo, un grito de frustración ante el determinismo social. Desde el primer acto, Tapia y Rivera nos sumerge en una atmósfera donde el amor genuino —ese que debería ser la fuerza más pura— se asfixia bajo el peso de una estructura social obsesionada con la "limpieza de sangre".
"La obra nos recuerda que, en la sociedad colonial, la virtud personal no valía nada si no estaba acompañada por un certificado de blancura."
Lo que hace que esta lectura sea particularmente conmovedora, y a veces indignante, es la figura de Julia. Ella representa la inocencia y la bondad, pero carga con una "mancha" invisible a los ojos del corazón, pero imperdonable para los ojos de la sociedad: ser "cuarterona" (hija de una mulata y un blanco).
Reflexiones Clave sobre la Obra
Al leer este clásico, destacan tres sensaciones predominantes:
La Tiranía del "Qué Dirán": Es fascinante y terrible ver cómo el personaje de Carlos, aunque ama a Julia, se ve paralizado por el miedo al ridículo social y la presión de su madre, la Condesa. Nos hace cuestionarnos: ¿Cuántas vidas se arruinaron en el pasado por mantener una apariencia de estatus?
El Racismo Solapado: Tapia y Rivera denuncia magistralmente un tipo de racismo que no siempre es violento físicamente, sino institucional y psicológico. Julia puede ser educada, bella y "casi" blanca, pero ese "casi" es un abismo insalvable en la mente de la aristocracia criolla.
La Tragedia Inevitable: Como en las grandes tragedias griegas, el destino de Julia parece sellado no por los dioses, sino por los hombres. La obra nos deja con un sabor amargo, obligándonos a reconocer que el verdadero villano no es una persona, sino el prejuicio mismo.
En conclusión, La Cuarterona no es solo una historia de amor fallido. Es un documento valiente que se atrevió a cuestionar la moralidad de una época. Leerla hoy es un ejercicio necesario para entender las raíces de los prejuicios que, lamentablemente, a veces todavía resuenan en nuestra cultura moderna.